miércoles, 30 de septiembre de 2009


-Si alguien ama a una flor de la que sólo existe un ejemplar en millones y
millones de estrellas, basta que las mire para ser dichoso. Puede decir
satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…" ¡Pero si el cordero se la
come, para él es como si de pronto todas las estrellas se apagaran! ¡Y esto
no es importante!

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